Poemas de la derrota III

TODO COMIENZO ES UN FINAL

 

 

Si sus manos temblorosas

acaso rosan las mías,

en la mente encallan prontas

tesituras de lo nuevo,

que como copos de algodón flotando

traen sus pensamientos a los míos

y viajan sin problema

los menesteres del olvido.

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